14.2.2005

El cielo es un manto gris que oprime el aire mientras espera el puñal. Cae la simple luz, rasgando la impaciencia de la tarde llorosa.

Con la suave brisa nocturna llega un canto de sirena: “No limites tu razón a lo que ven tus ojos. El gris bien puede ser plata, y el rayo iluminar tu camino”

Dulces sueños sirena, gracias por asomarte a la ventana y perdóname, por robarle al viento tus palabras.

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