Despojo del destino*

Sin querer darme cuenta me veo encaminado hacia el lado equivocado, volcándome hacia un lugar con poca luz, pero sin evitar seguir avanzando como aquella hoja que sucumbe a la fuerza del río, corriente abajo se ve arrastrada al mar, inmenso e inexorable, pero tan vacío que es imposible encontrarse en algún lugar.
No quiero acabar así, pero el viento me empuja y yo no me opongo, lo inevitable es inevitable, y mi fin no tiene color, no tiene forma, es tan sólo una mancha que ni siquiera puede ensuciar mi alma.

*Esta es una aportación de un gran amigo que ha preferido mantenerse en el anonimato

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