Manolo y Manuel

cafe

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No sé si soy al único que le pasa, pero las horas en las cafeterías son muchísimo más rápidas.

-Céntrate Manuel, que esa es peor introducción que la de la Biblia, que ya es decir.

Manuel, cincuentón por vocación y escritor por obsesión. Hablaba solo, como de costumbre, mientras buscaba el modo de comenzar su última novela. Última y primera, pues en su vida había pasado de las cuatro páginas de algún cuento mediocre, de esos que no sirven ni para calzar la mesa de la cocina.

Manolo esperaba a Cynthia en el Café de la Catedral. Fumaba un cigarro mientras jugaba con el servilletero de la mesa que le tenían reservada todas las tardes.

-Sí, eso sí. Esta vez funciona, esta vez no me rechazarán en la editorial…

Seguía con su monólogo intentando recibir los ánimos que nadie más le brindaba, sin importarle saber que su otro yo le estaba mintiendo, que ambos sabían que aquel iba a ser otro fracaso de no más de quince párrafos incoherentes y desmembrados.

Manuel se había hecho a sí mismo, quiero decir, que nadie le había explicado al pobre diablo lo decadente de ponerle nombres extranjeros a las protagonistas femeninas, como si eso por sí mismo las hiciese sensuales. Es evidente que tampoco había reparado en que, de los pocos amigos que tenía y de los menos que seguían sus andanzas literarias, todos atribuirían el nombre del protagonista a un intento de reescribir la propia biografía o, peor aún, a una incipiente esquizofrenia.

Desde su mesa había una vista magnífica del paseo de la Alameda, pero estaba tan acostumbrado a ella que prefirió ojear el periódico local. Cynthia llegaba en ese momento, impuntual como siempre, llevaba una gabardina cerrada color hueso y unas botas negras con unas medias del mismo color. El resto quedaba a la imaginación.

-Es hora de comer, será mejor que lo deje.

¿De verdad creerá Manuel que una gabardina y unas botas son suficientes para provocar una escena de tensión sexual? Habrá que esperar a que vuelva de comer para saber si con las páginas va mejorando…

13 comentarios en “Manolo y Manuel

  1. Yo creo que Manuel se merece una oportunidad, aunque solo sea para que pueda demostrar que tal vez sí que una gabardina puede dar mucho juego… En el fondo Cynthia lo sabe…

    Se me ha hecho muy cortito el relato, linmer… espero con ansias la continuación, por qué la habrá, no?

    Estoy encantada con el giro que le has dado a tus post. Me encanta el relato.

    Un besito de la que juega con los sobres de azucar de las cafeterías…

    Ah, por cierto… una foto magnífica, es tuya?

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  2. También se me ha hehco muy corto…continuación ya.

    Eres muy cruel con el pobre Manuel…aunque con lo de los nombres femeninos extranjeros te doy a razón…con lo de la gabardina no estoy deacuerdo…una gabardina y unas medias negras dan para mucho.

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  3. Lo que yo espero es más conversaciones entre los dos egos de ManoloManuel. Porque todos los tenemos, todos hablamos con nosotros mismos, todos sabemos nuestras miserias, las comentamos, las ocultamos…
    Y ManoloManuel está luchando para demostrar a su otro yo que él sí que puede.
    Veremos en que acaba todo esto…
    Salud/OS, Linmer…!

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  4. Morgana:
    Le daremos otra oportunidad, pero sólo porque tu lo pides ;) Quizá con el tiempo Manuel encuentre a alguna mujer que le enseñe que la sensualidad puede destaparse con una simple mirada.

    Me alegra que te guste el giro del blog, necesitaba aire fresco y éste es el primer intento, pero no descarto seguir buscando otras vías.

    Sí, la fotografía es mía, es la cafetería del museo de Bellas Artes de Bilbao. Gracias por fijarte y por el halago no merecido :)

    Besos guapa.

    Penélope:
    Soy cruel con Manuel, pero la cosa no terminará así, habrá continuación ;)

    Yo estoy de acuerdo contigo, las gabardinas dan mucho juego, pero Manuel aún no lo sabe ;)

    Gracias por la visita. Besos guapa.

    Vito:
    Jajajajaja Sería un buen factor sorpresa sí, abrir la gabardina y encontrarse una manguera de bomberos. Pero la verdad es que pensaba en una historia más clásica.

    Pronto se resuelve, no sufras ;) Un abrazo campeón.

    el_Vania:
    Has captado exactamente la esencia de la historia antes de que acabe de contarla, menudo fenómeno ;)

    Tendré que darle un pequeño giro en la próxima entrega.

    Gracias por la visita. Un abrazo.

    Reif:
    Que cabroncete que eres :P Habra continuación hombre, no será tan corto cuando termine ;)

    Un besote

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  5. Linmer, me ha encantado leer este breve relato. Y a mí me sucede, las horas se me tornan ratitos escuetos en las cafeterías.
    Aún así, en algunas ocasiones y como soy un bicho raro, yo escribo allí. Me inspira ver rostros de personas solitarias e imaginar sus historias. O las que pudieran haber sido. A veces es productivo… la mayoría.
    Otras, el tiempo vuela sin más.
    Un abrazo.

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  6. Cris:

    Cuando aún era un adolescente, no hace mucho, también escribía en las cafeterías. Siempre llevaba algún bolígrafo y usaba las servilletas para desatar todas esas sensaciones nuevas que iba descubriendo a modo de poemas amorfos… Algunos de ellos están aquí colgados en la sección Textos analógicos.

    Gracias por la visita, un abrazo.

    India:

    Me alegra verte por aquí :) El relato seguirá, pero dentro de unos días.

    Muchas gracias por la visita, y por el halago ;) Un abrazo

    maría jesús lamora:

    Gracias por la visita, hasta pronto. :) Un abrazo.

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  7. Yo una vez intenté escribir en una cafetería. Bueno, varias veces. Lo intenté en baretos de barrio descastados o en antros tipo VIP’s. El clásico rollo de inventar historias para los que están ahí sin hacerte nada, y normalmente, si no te hacen nada es que no merecen historias ni nada. Un desastre, créeme, amanerado e infumable.
    De todas formas, yo no siento desdén por los que no consiguen escribir más que cuatro páginas, por malas que sean. Al menos lo intentan. Y si copian algo que han leído, por lo menos, eso, lo han leído. Me producen desdén los que en vez de esos patéticos intentos, se sientan en la tele, o en el ordenador, o en la consola, a ver si lo que otros han imaginado, les cubre el hueco que tienen en el cerebro.
    Un abrazo, amigo mío y si tienes vacaciones, disfrútalas.

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  8. A mi tambien me ha gustado mucho la historia de Manuel. Aunque los nombres de los protagonistas no mucho.
    Estoy deseando saber como sigue, estoy enganchada a tu forma de escribir.
    Un beso.

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  9. wolffo:

    Hombre, es que hay escoger lugares con inspiración, ni un vip’s ni una tugurio (a no ser que haya strippers, claro) te pueden inspirar demasiado…

    Tienes tanta razón en eso que dices… Pero es que en el fondo, el protagonista de mi historia es tan parecido a mi, como lo es el personaje de mi personaje… Y sabes que uno siempre es más duro con uno mismo porque sabes cuando estás indefenso.

    Un abrazo.

    midori:

    Me encanta saber que te gusta, aunque este imcompleta. Los personajes tienen nombres horribles es cierto, pero a veces hay que sacrificar la belleza por el arte.

    Besos guapa.

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