Cayendo en el abismo

Aún estábamos hablando y ya sentía el mareo. Literalmente. La mesa estaba inclinada y me costaba colocar los dedos sobre las teclas. La vista borrosa, la cabeza da vueltas, no lo digas, ya has hecho bastante.

Cayendo en el abismo, sin cuerdas ni fondo.

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Una “X” roja

Una “X” roja en un cuaderno usado. Un banco mitad al sol, mitad en sombras. “¿En que se parece un cuervo a un escritorio?”

“Soledad norte más soledad sur”. Dos baldosas que encajan y, sin saberlo, forman parte del camino de un parque. Estatuas sin sentido pero llenas de significado. Pájaros que en lugar de trinar amartillean las horas de un reloj ya de por sí confuso.

El banco que se decide por el sol, las sombras que se van. O se iban, al fin y al cabo “bajo un ciprés sólo se cobija uno”.

Una “X” roja en un cuaderno usado. ¿Pasar página o intentar salvarla? Salvar la página, salvarla a ella.

El viento mece las palmeras que el sol insiste en achicharrar. Otra soledad, misma soledad sur.

Un teléfono que no suena, un miedo que crece.

Un banco al que no le queda más sombra que la propia. ¿Serán las sombras como el agua, que tiende a buscarse hasta el final? ¿Serán los finales como el viento, que no deja de rugir?

Una sombra pensativa, una “X” roja en un cuaderno usado, una página que no sabe si salvarse, un banco que alterna luces y sombras, un viento paciente y una mujer hermosa que no puede dibujarse porque hay una “X” roja en su cuaderno usado.

(*)PD: La magnífica fotografía es de India http://www.flickr.com/photos/creatuvida/3462778549/, muchas gracias por dejarme usarla.

De invierno a primavera (I)

Invierno sombrío, sembrado de gris, como nunca antes lo estuvo. Turbio, de dudoso fin.

Cuando uno no tiene dónde agarrarse, la caída no termina.

Las mañanas comienzan con las sábanas agarrándome para que no huya. De veras que les haría caso si en ellas la noche no escondiese las mismas pesadillas que el día. Salgo a la calle, el paseo aguarda con esos arboles tristes de las fotos de antaño. El viento frío golpea la piel y me recuerda que sigo vivo, que estoy despierto, que esto es real. Los campos son desiertos de hielo, un fondo marrón y cuatro briznas de un verde que lucha con el blanco. Y pierde.

La jornada es como una terapia de hipnosis, mucho rato haciendo cosas sin sentido, que no recordarás más tarde. Vuelta al camino, ya ha oscurecido. Los árboles se asoman de dos en dos. Aparecen por delante, desaparecen por detrás.

Es como si tuviese un gran foco sobre mí.

Llego a casa. Ceno. Hago ver que no me importa no saber qué decir, no saber qué hacer. Me acuesto. El despertador me grita, las sábanas me agarran.

Dirección

Dirección

A veces uno no sabe hacia donde se dirige. Los caminos marcados son tan obvios que asustan. El sol a lo lejos, el cielo naranja, ¿amanece o anochece?

Los coches esperan, las personas no. El sol sigue inmóvil y unos tubos de acero sostienen nuestra quietud.

Una foto sobre el escritorio. Calma irreal. Nada es estático, un instante antes estaba en un lugar, un instante después estará en otro distinto.

En aquella dirección. Si pudiéramos coleccionar instantáneas futuras sabríamos la dirección.

No te pares, no está rojo, nada es estático. La vida no se para. Una mala decisión siempre es mejor que ninguna.

¿Amanece o anochece?

No recuerdo exactamente

Me despierto.

Abro los ojos.

Cierro los ojos.

Intento recuperarte.

No puedo. Abro los ojos.

Es duro, sí, es muy duro tener que levantarse tras pasar la noche soñando contigo.

No recuerdo exactamente. Sólo se que venías a verme. Venías expresamente, no de tan lejos, pero expresamente. Venías sabiendo que perdías el tren, que llegarías tarde a otro lugar. Tus clases de… No recuerdo exactamente.

Por sorpresa. No te esperaba. La sonrisa aún sorprendida y tenías que irte. Sólo habías venido a verme. Y a traerme algo, era la excusa, no recuerdo que… No recuerdo exactamente.

Te ofrecía llevarte. Yo también me iba a perder algo por hacerlo, aunque no recuerdo exactamente. Me decías que no. No quieres que no llegue a ese algo. Pero tú ya lo has hecho.

Esto debe ser recíproco, no equitativo, me dices.

Te maldigo por el jaque. Te ríes.

Te llevo.

No, y te vas.

Y me despierto, abro los ojos, los cierro, te busco, te recuerdo en el sueño, no te alcanzo, ya no estás. Y ya estoy despierto, y no hay nada que pueda hacer para volver a dormirme. Y me maldigo por tener que levantarme. Y me maldigo por no recordar exactamente…

…porque no recuerdo exactamente, cuando empecé a soñarte.

De entre las sombras

De entre las sombras regreso para salvarte, para salvarme. Hoy me he visto rodeando el abismo, pero no era hoy. Llevo años cayendo. Sólo nos traga el abismo en el que ya caíamos cuando despertamos a la consciencia, o eso parece.

Espero la lluvia que devuelva el peso a mis sueños. De tan ligeros, se me escaparon hace tiempo. Me obligaron a creer que no se podía tener todo. Me convencí de ello, me acostumbré a ello. Nadie nos dice que no se necesita todo, nadie nos dice que hay cosas a las que no podemos renunciar.

Somos esclavos del gris. Y lo llamamos negro. Que la vida no te sorprenda, buscándola en otro lugar.